Ha pasado ya algún tiempo desde que la idea de recolectar y fijar las
palabras que siempre han estado resonando por estas calles y campos
remolineaba por mi cabeza; me daba lástima que se olvidaran o desaparecieran,
pues bien cierto es que igual que con el paso del tiempo algo se aprende,
también por desgracia, algo se pierde.
Esta colección de más de mil vocablos, nació con ese espíritu y no
pretende ser un diccionario, primero porque no soy filólogo, ni lingüista
y mucho menos me considero tan ducho en la materia como para atreverme
a ello; por lo tanto está hecho con la única pretensión de ser una guía
que comprenda esa retahíla de términos que siempre he escuchado en este
pueblo y pocas veces, o ninguna, en otros lugares.
Hace un varios años -en los ochenta- realicé la primera cosecha, la
cual fue repartida entre amigos y conocidos; pasado algún tiempo retomé
de nuevo esta labor, revisando y ampliando lo que ya tenía; bien sé
que este es un trabajo inacabado e inacabable, pues es imposible poner
punto final a algo que está tan vivo como el habla de la gente, pero
me agrada pensar el haber contribuido a colocar una piedra de apoyo
para mantenerlo.
Seguro que hay muchas palabras que son o proceden del más puro castellano,
del árabe o derivadas de otros idiomas o dialectos, pero aquí, en la
manchuela, reciben un significado especial o son utilizadas tan a menudo
como algo propio, viéndome en la necesidad y obligación de incluirlas.
Hay muchas palabras que alguien pueda tachar de vulgarismos, pero ¿qué
era el castellano a su inicio sino un latín de lo más vulgar? Como defensor
que soy de todas estas voces, que de forma despectiva se denominan vulgares,
pienso sin duda alguna que son el germen y el principio de la gran mayoría
de los vocablos, siendo criticado su uso por ciertas personas que se
creen cultas.
Aunque aparezcan aquí muchos vulgarismos, le pese a quien le pese,
son términos que tienen más efecto, más fuerza y más resonancia que
los propios vocablos cultos o técnicos, por esta razón tienen su merecido
lugar en estas páginas. La mayoría de palabras que aquí se recogen son
expresiones que hablan de comportamientos humanos, estados de ánimo,
comidas, y principalmente de labores u objetos relacionados con el campo,
pues la manchuela es una zona eminentemente rural, siendo una lástima
que muchos de estos términos o expresiones se hayan perdido al ir mecanizándose
el campo; pues por ejemplo, debería haber un buen repertorio en la época
de la siega, pero al aparecer la cosechadora muchas acciones o labores
que se hacían se han perdido y por lo tanto las palabras que las definían
también.
Por lo general son sonoras y contundentes con un significado muy concreto
unas veces, y ambiguo otras, dependiendo del contexto, aunque el verdadero
valor que tiene la forma de hablar de esta zona es precisamente el empleo
más o menos metafórico de todas ellas, lo cual hace que la conversación
sea más irónica, jocosa e ingeniosa.
He tendido a unir o rejuntar las letras de distintos vocablos para
así darle una forma más global; hay otras que al carecer de documentación
escrita las he puesto como creía más conveniente. No sé si habré acertado
o ajustado con toda la precisión que se merecen al definirlas, cualquier
equivocación espero se disculpada y corregida con posterioridad.
Todas las palabras van acompañadas de un ejemplo como mínimo para poder
entender mejor su utilización. La gran mayoría de estos ejemplos están
puestos con un toque de humor; quizás brusco y exagerado que parezca
quitarle rigor al estudio de dichas palabras, pero cierto es que todo
lo que le falte de profesional a este trabajo lo he puesto en cariño,
y si alguien ve groseros algunos de estos ejemplos más vale que se preocupara
por el estado de su humor; esto está hecho a propósito, pues un diccionario
es un libro de consulta donde se busca el vocablo que se quiere localizar
y ya está, en cambio si le da un toque de humor uno no solo consulta
las palabras, sino que se anima a seguir buscando palabras.
Esta es una guía abierta a todos los términos que se puedan ir agregando;
si no he puesto más ha sido por descuido o desconocimiento, por tanto
te pido a ti lector que si sabes o encuentras alguna la adjuntes en
las hojas que hay en blanco al final, para así conseguir hacerla más
completa y rica y que entre todos no caigan en el olvido, ya que para
mí son algo más que la unión de determinadas letras, en cada palabra
hay una vivencia y un grato e indeleble recuerdo de la gente que tantas
cosas me han enseñado. Espero, aunque algunas de ellas están físicamente
muertas, revivan en estas páginas.
Si a alguien quiero dedicar este trabajo es a nuestras personas mayores,
y en especial a mis abuelos, Ángel y Josefa, Andrés y Marieta,
por ser nuestros ascendientes el puente vivo por el que nos han llegado
estas palabras que nosotros debemos conservar y utilizar en estos días
de anglicismos y vertiginoso progreso cibernético.
Marzo de 2001
Ángel Mora
Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Joan Corominas.
Cómo habla La Mancha. José J. Serna.
Plantas Útiles de la Comarca de La Manchuela.
Y sobre todo la calle.